El duelo tras la muerte de Ozzy Osbourne sigue siendo un proceso complejo para Tony Iommi. A poco más de un año de su fallecimiento en julio de 2025, el guitarrista admitió que aún le cuesta asimilar la ausencia de su compañero de toda la vida. La conmoción por la noticia se profundizó por la cercanía de sus últimos momentos compartidos, no solo en términos afectivos, sino también sobre el escenario, donde habían concretado poco antes un histórico reencuentro en Birmingham.
Apenas unas semanas antes del desenlace, Villa Park fue el escenario de Back To The Beginning, el show de despedida que volvió a reunir a la formación de Black Sabbath con Ozzy. Aunque el evento significó un cierre muy esperado por el cantante, para Iommi la experiencia tuvo un matiz amargo debido al deterioro físico de su amigo. Ver al histórico líder actuar sentado en un trono generó un fuerte impacto visual que chocaba con el recuerdo que el músico había conservado de él a lo largo de décadas de carrera conjunta.
El momento que quedó guardado con mayor nitidez en la memoria del músico ocurrió la noche previa al fallecimiento del cantante. Durante un intercambio telefónico, Osbourne le confesó sentirse exhausto, a lo que Iommi respondió atribuyendo el cansancio a la enorme tensión acumulada por los preparativos del show. Horas después de esa charla breve y cotidiana, llegó la confirmación del deceso de la voz del grupo, dejando una huella imborrable que lleva al guitarrista a sentir que la presencia de Ozzy sigue viva.




