La incertidumbre sobre el futuro de Morris se da tras su alejamiento de los escenarios en junio junto a Gillian Gilbert, dejando a New Order sin dos de sus pilares desde el regreso de 2011.
En una entrevista con Rolling Stone, el músico confirmó que su diagnóstico es complejo, no tiene cura y complica seriamente su permanencia en el grupo. Incluso está en duda su asistencia a la ceremonia de inducción al Rock & Roll Hall of Fame a fin de año, ya que un viaje reciente de apenas dos días a Nueva York le resultó extremadamente difícil de sostener.
A pesar de este escenario, Morris remarcó que mantiene un excelente vínculo con Bernard Sumner y el resto de sus compañeros, y descartó un retiro definitivo de la música. Aunque reconoce que la gravedad de su afección hoy le impide planificar a largo plazo o comprometerse con giras internacionales, el baterista afirmó que seguir vinculado a la actividad creativa sigue siendo una necesidad vital para él.




